Es un caso inusual por decirlo menos. Todo comenzó con la desaparición del joven Bastián Bravo Sepúlveda el 13 de noviembre cuando iba de camino al gimnasio. Sus padres desesperados reconocieron que su hijo había presentado una extraña conducta en los días previos a su extravío e hicieron un desgarrador llamado para que Bastián diera señales de vida.
“Él dijo que lo venía a buscar Dios, que se iba a contactar con Dios, que lo venían a buscar y que se iba a acabar el mundo, y nos decía ‘papá, mamá, ayúdenme’, y nosotros incluso lo retamos. Si Bastián ve esto, que vuelva o me llame porque él sabe que yo no voy a soportar esto, llámame, si necesitas ropa, si quieres estar más tiempo lejos, yo no te voy a obligar a que vengas pero lo único que te pido es que estés bien, que estés vivo”, fueron conmovedoras palaras de su madre, Mireya Sepúlveda al noticiero de rcn después del extravío.
Hasta ahí suena como un caso más de desaparición, pero el pasado viernes dio un vuelco radical. Mientras la Policía de Investigaciones realizaba las pericias de rigor los computadores del hogar para detectar pistas que dieran luces del paradero de Bastián, hallaron fotografías de alto contenido sexual de la hija menor de la familia, de tan sólo 6 años, y hermana del joven desaparecido.
Los padres fueron detenidos inmediatamente por la PDI y dejados en prisión preventiva -durante los 100 días que dure la investigación- por posible abuso sexual y almacenamiento de pornografía infantil.
Lo más llamativo es que los padres nunca se opusieron a las pericias al interior de su domicilio. Así lo expresó el de la Brigada de Ubicación de Personas, Óscar Bacovich, quien dijo que “nosotros siempre encontramos una buena disposición de parte de ellos, jamás se opusieron a ningún tipo de diligencia que nosotros realizáramos, de hecho el ingreso que se hizo fue en el carácter de voluntario. Todos los antecedentes y los fundamentos relacionados con el abuso sexual y almacenamiento de pornografía infantil fueron entregados a la Fiscalía